¿Qué hacer en tus primeros 100 días como ejecutivo en una unidad de negocio u organización?


Según el excelente y experto colega Robert Hargrove, existen 10 cosas fundamentales en las que focalizarte en esos primeros 100 días de asumir un nuevo reto ejecutivo:

1. Busca información: la mayor cantidad posible sobre la empresa (tu unidad) y del mayor número posible de puntos de vista diferentes: el de los miembros del Comité Ejecutivo, el de equipo ejecutivo, el de los gurúes de la industria, el de colegas, el de los clientes, el de la competencia, el de la gente que está en la frontera del servicio.

2. Pregúntate: ¿Cuáles son las principales oportunidades y desafíos de esta organización y de mi unidad? ¿Cuáles son las mayores fortalezas y debilidades, retos y oportunidades que enfrenta la organización en este momento? ¿las batallas internas y externas por ganas?

3. Indaga y descubre: lo que necesitas hacer en el día a día para lograr tus resultados. Tal vez te contrataron porque eres brillante, pero es importante que aterrices y te preguntes ¿cuáles son esos resultados básicos que todos esperan de mi unidad, de mi gestión ejecutiva?

4. Observa tu reto y pregúntate "¿Qué falta en esta foto?" Por ejemplo, los líderes que te antecedieron en tu unidad de negocio pudieron haber hecho un buen trabajo operacional, pero tal vez nunca pensaron estratégicamente. O bien, podría ser que tu organización haya hecho muy bien productos o servicios "del montón", pero no es innovadora.¿qué falta aquí?

5. Atrévete a establecer algunos objetivos (el tipo de futuro imposible) que impliquen hacer una diferencia. Por ejemplo: "el 20% de nuestras ganancias de cada año provendrán de nuevos productos."

6. Comienza a construir tu equipo de jugadores estrella. No se puede alcanzar el futuro imposible con un equipo estándar. Si eres el Presidente Ejecutivo (CEO) CEO, divide tu negocio en 5 o 10 unidades de alta rentabilidad (profit units) y asegúrate de tener un jugador estrella en cada una.

7. Nunca desperdicies un almuerzo. No podrás lograr tus objetivos si no tienes una red de gente aliada, comprometida y con mucha comunicación y apoyo. Almuerza en el comedor de la empresa o en un sitio popular entre los empleados, no en tu oficina, a fin de que puedas maximizar tu capacidad de construir relaciones en todos los niveles.

8. Abócate a alcanzar rápidamente pequeñas victorias "catalizadoras". Seguramente ya tienes una idea de algunas áreas en la que deseas tener un impacto. En esos casos, sáltate la planificación y las preparaciones muy elaboradas y ve tras rápidas victorias que catalicen futuros éxitos. Piensa ¿Qué objetivos podría lograr en semanas, no meses, y podrían ser una punta de lanza para un avance más grande?

9. Maneja tu tiempo con efectividad. Pídele a los miembros de tu equipo que hagan citas contigo para conversar sobre temas de interés. Es muy conveniente tener una política de puertas abiertas, pero ten cuidado con la “reunionitis” ¡esto te puede matar!. Dale a tu asistente una lista de las personas que tienen máxima prioridad a fin de que pueda filtrar las llamadas. Si es posible, sólo consulta y responde tu correo electrónico dos veces al día, a primera hora de la mañana y a última hora de la tarde.

10. Cuida el balance entre tu trabajo y tu vida personal. Es muy bueno que seas fanático(a) de tus metas, pero no serás capaz de lograrlas si no le prestas atención a tu salud, a tu estado físico y tu familia. Agenda tú mismo un espacio para hacer ejercicio a una hora determinada todos los días. Cuida lo que comes y defiende con las garras el tiempo para cenar con tu familia y los fines de semana.

¿Eres un superlogrador?


¿Te descubres queriendo lograr más y más? ¿poniéndote metas y estándares cada vez más retadores? ¿alcanzándolos con frecuencia y aun sobrepasándolos?

Si tu respuesta a al menos una de estas preguntas es si, probablemente tu motivación al logro sea muy predominante en tu personalidad. ¿Positivo? ¿negativo? Depende...

Este fuerte llamado a lograr seguramente ha sido el que te ha llevado a alcanzar cosas muy importantes para ti, para tu organización y para la sociedad en que te desenvuelves, cosas de las que te sientes muy orgulloso(a), cosas que te han valido reconocimientos de distintos tipos. He aquí el lado positivo.

Las organizaciones necesitan líderes con una alta motivación al logro ya que éstas se mueven con metas, objetivos, indicadores. Según los autores Scott W. Spreir, Mary Fontaine y Ruth Malloy de Hay Group en su artículo “Leadership run amok: the destructive potencial of Overachievers” (El liderazgo desbocado: el potencial destructivo de los superlogradores) publicado en el Harvard Bussiness Review (1), los líderes más efectivos y que crean un clima energizador y fuerte en sus equipos de trabajo, suelen tener la motivación al logro como predominante, pero muy bien acompañada por una buena dosis de motivación a la afiliación (orientada a mantener relaciones armónicas, amistosas y cercanas con otros) y de motivación al poder socializado (orientada a influir en otros para que éstos sean más fuertes y capaces de alcanzar los objetivos).

En Occidente, la motivación al logro ha sido la pauta y ha tenido un incremento importante en las organizaciones en los últimos 20 años debido a las profundas transformaciones de los mercados y de la sociedad; desde la temprana infancia (tiempo en que aparecen y se forjan las motivaciones humanas), los niños viven y sienten las emociones y beneficios de “lograr” y de esta manera su tendencia hacia el logro como motivación predominante se asienta de manera relativamente permanente y estable para el resto de su vida.

Ese niño crece y se convierte un día en líder, y ahora ese líder depende de otros seres humanos para lograr “sus” metas. Es aquí donde es necesario hacer un alto para estar atento al lado oscuro y potencialmente destructivo de esta tendencia natural.

¿Y cuál es ese lado “oscuro”, esa parte negativa? No es otro que el buscar –a cualquier medio y precio- el alcanzar las metas, usando atajos, saltando tiempos, auto-engañándote sobre tus propias capacidades y las de tu equipo, llevando tu cuerpo, tu vida y la de otros (en este caso la de tus colaboradores) por un despeñadero de desgastes, de angustias, de presiones muchas veces insoportables y muy destructivas.

¿Es éste tu caso? ¿tienes alguna evidencia, sospecha o intuición de que ésto te está pasando? Como líder es necesario que te detengas un momento y afines tus sentidos y observación hacia el clima que estás generando en tu equipo, hacia tu interacción de humano-a-humano con cada uno de tus colaboradores (motivación a la afiliación), hacia tu capacidad de empoderar y desarrollar a otros para que logren por sí mismos y no meterte constantemente en la tarea para garantizar que las cosas se hagan (motivación al poder socializado).

¿Cuál es el precio que está pagando tu equipo y tú mismo por los logros alcanzados? Existen distintas maneras de llegar a las metas ¿es tu manera la más efectiva? ¿la que se puede sostener en el largo plazo? ¿la que promueve el compromiso y la motivación del equipo de manera sustentable? ¿la que se apalanca en el potencial de tu gente? ¿la que se apalanca en una interacción con seres humanos y no solo con números?

Como Coach, te invito a responder con sinceridad y valentía estas preguntas y a atreverte a explorar otras formas de alcanzar las metas si sientes que eres un líder desbocado que siempre está empujando a otros más allá de los límites energizantes.

Tu motivación al logro siempre estará contigo y te seguirá ayudando a alcanzar importantes metas, la diferencia estará en cómo la administras y en las cosas que valores en el camino de lograr…

(1) HBR. June 2006 Pags. 72-82

Cita del mes


“El cambio tiene lugar cuando uno se convierte en lo que es, no cuando trata de convertirse en lo que no es”


Beisser “Teoría paradójica del cambio”, 1970

Cosecha en la mitad del camino


Luego de varios meses y de cuatro intentos saboteados por obstáculos –que resultaron alianzas- del destino, ha llegado al fin el día y la hora señalada de la postergada reunión de mi coachee con su Jefe en el marco de su proceso de Coaching Ejecutivo, justo en la mitad del camino.

“Tus cambios son notorios y muy grandes, los he visto en distintas oportunidades”, “me siento muy contento y te quiero felicitar por tu proceso, sé que ha sido un trabajo duro”, son las palabras que el CEO deja caer con su mirada clara, sincera y satisfecha en la mesa de reuniones… como merecido tributo a ese brillante profesional de su equipo ejecutivo.

Han transcurrido varios meses desde aquella, nuestra primera sesión de Coaching en donde la contundencia de un diagnóstico de 360° había golpeado el alma y humedecido la mirada con realidades que habían permanecido en puntos ciegos durante mucho tiempo.

Cual instinto de reacomodo de las placas tectónicas luego de un gran sismo, vinieron para mi coachee meses de pequeños y grandes temblores, de miradas interiores, de búsquedas, de viajes, de osadías, de ensayos, de peticiones y negociaciones hasta llegar a este momento de lluvia fresca, de dulce constatación, de impulso.

Y fue precisamente ese instinto, su instinto sabio de Ser que va tras el cambio con la determinación de un árbol que crece hacia donde su naturaleza le guía, ese instinto maduro, el que me fue pulsando -poco a poco- a ir cada vez más lejos y más profundo, hasta llegar al epicentro mismo de la vivencia y la emoción, ese lugar mágico donde los grandes cambios arriban a la Vida para quedarse.

Desde este lado de la mesa, desde el vértice privilegiado, de observador y parte, en este instante… soy Alegría y soy también Orgullo.

Cita del mes



"En la vida hay cosas que se saben y otras que no, y entre ellas siempre hay una puerta"


William Blake